miércoles

Oh yeah, Oh yeah!


Cirugía 1 ha finalizado hoy… ¿acaso es real?... ¡SI!, ¡AL FIN!, ¡LA ROTACION DE CIRUGIA 1 HA TERMINADO! Y lo que es mejor, ha terminado con un final feliz, aunque ya a estas alturas creo que el simple “final” era motivo de felicidad… fue una larga rotación, sobretodo por los días de esta semana los que debato si duraron 24 horas o más…
El martes era el parcial de urología, seria a las 8am puesto que a los tutores se les ocurrió otra de sus maravillosas ideas: impartir una clase teórica de infecciones a las 7am; ¿acaso habían escuchado algo mas antipedagógico?; yo no tenía espacio para escuchar lo que mi tutor preferido y adorado de urología, o sea el Dr. V, decía sobre pielonefritis, ese día yo estaba “modo hombre”: solo realizaba una actividad por vez y esa actividad consistía en repasar mentalmente todos los temas de urología que preguntarían en el examen.
Examen tipo desarrollo, moraleja: preferir siempre un interrogatorio o un examen de selección. Estuvo fácil, sin embargo el factor tiempo, el calor y la presión me hicieron cometer errores ridículos. Pero sin duda lo peor fue salir y escuchar a todos mis compañeros hablar de sus respuestas, el pánico me invadió, cada uno había escrito algo distinto, mis inseguridades afloraron, ¿todo mi examen estaba mal?...
Miércoles, ¿Cuándo van a publicar las previas?, tic tac, repasando quemaduras, tic tac, repasando patologías venosas, tic tac, repasando biliar, 1pm no han publicado previas, Angela en crisis llorando porque tiene miedo de no ir a final. Tic tac, repasando arteriopatias, otra crisis de llanto desencadenada por un mensaje que decía “chama fueron estrictos corrigiendo, van varios a reparar”, tic tac, Angela sigue llorando, tic tac, Angela repasa traumatismos mientras se le salen las lagrimas y los mocos, tic tac 9 pm y no publicaron previas, tic tac, altas horas de la noche y Angela con gran mortificación seguía estudiando.
Entonces hoy me desperté muy temprano de la hora y media de sueño que dormí en toda la noche y emprendí el viaje más largo que he experimentado hacia el hospital. A medida que me acercaba al Razzeti mi preocupación se incrementaba, mi corazón latía con mas y mas fuerza, las dos cuadras desde la parada parecían eternas y las escaleras al 4to piso eran interminables. Tenía miedo, tanto que Alberto se ofreció a revisar mi calificación………………. “4.20, vas a final”, por primera vez en varios días, respiré profundo.
“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, empecé a detallar cada una de mis notas acumulativas y… ¿mis ojos miraron bien?, mi tutor de cirugía me había puesto la apreciativa más alta. Aquello era insólito, entonces después de todo el martirio que fue ser su alumna, si me recordó de aquellas veces que intentó coletear el suelo conmigo PERO NO LO LOGRÓ. Lamentablemente siempre pensaré que eres una peste como tutor.
Mi interrogatorio fue pintoresco, no era un jurado difícil pero mi cansancio no me permitió repasar adecuadamente todos los temas. Mi nota supongo que se la debo al doctor V… “Angela Millán...” angela millan estaba comiéndose las uñas, “tienes carita de asustada, vente”. Sé que me reconoció de la clase de hematuria en la que yo prestaba mucha atención a lo que él decía, quizás también me recordó de aquella vez cuando tras finalizar una revista de las Garzas, en voz muy baja comente a un compañero “ese residente mintió, el paciente nunca tuvo fiebre”.
“¿Qué quieres que te pregunte?”, mi mente estaba en blanco, estaba muy nerviosa nunca es fácil un interrogatorio aun menos cuando el jurado es aquel del que te declaras fan enamorada. Se me salió una sonrisita nerviosa la que facilito las cosas: “lo que más te guste” me dijo sonriendo. Hiperplasia prostática, decidí. La fan enamorada respondía y cuando no recordaba algo sonreía y el Doctor le devolvía la sonrisa y le daba tiempo para hacer memoria. Lo peor, sin duda fue “signo de irritación-almacenamiento”, risas, risas, movimiento, movimiento, un poco cohibida, risas. ¿Salí muy mal?, risas, risas, “sí, te raspé”… risas, risas.
Bajé a la habitación de mi paciente, esperaba ahora en el pasillo que mi jurado de cirugía me interrogara cuando de repente desde el otro extremo del pasillo se aproximaba mi hombre chocolate… (Suspiro) que bien le queda el amarillo… me saludó como de costumbre, y yo como de costumbre lo saludé. “Angela Millán, dame la historia” y así entré a presentar cirugía y en un abrir y cerrar de ojos ya había terminado. Al salir el hombre chocolate ya no estaba, pero eso no impidió otro fugaz encuentro en 4to piso… hombre chocolate, esa bata te queda bien…
Una vez que el doctor dijo mi nota aprobatoria me sentí ligera como una pluma. Mi sonrisa desaparecida en estas semanas se plasmó de nuevo en mi rostro. La alegría me invadió, endorfinas y endorfinas corrían por todo mi torrente sanguíneo. Estaba de tan buen humor que cuando me iba me sorprendí pavoneándome frente a “marmolito” (¿qué te crees?, hoy no ha sido la primera vez que te he pescado en eso, solo que hoy si respondí por buen humor).
Ahora, espero con ansias comenzar con la cirugía que creo mas amare: cirugía 2: TRAUMATOLOGIA… cirugía rocks!

1 comentario:

Quien sueña mientras camina!! dijo...

Excelente!
Dr Volcan (Sin comentario)
Si existe el amor... Yo lo amo!!
Chico Chocolate.. Lo veoo y los veo juntos Viva Sandy papo!! jajaja

Trauma pronto... lo que se espera con ansias siempre llega rapidooo ;)